El martes 24 de octubre del 2017, Rusia vetó un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, auspiciado por los Estados Unidos, y que buscaba ampliar las investigaciones sobre el uso de armas químicas por el régimen de Siria. China se abstuvo, Bolivia votó en contra, pero una mayoría de 11 países votaron a favor, pero fueron anulados por el poder de veto que usó Rusia. Esto significa que un panel conjunto de la ONU y la organización internacional para armas químicas, que realizaba pesquisas dentro de Siria, no podrá continuar un año más después de noviembre 17 del 2017.
Amables oyentes, este veto de Rusia en la ONU ocurrió tres días antes de que la comisión investigadora daría un informe del ataque con armas químicas ocurrido el 4 de abril en la ciudad siria de Khan Sheikhun. Tanto Francia, como Gran Bretaña y Estados Unidos, acusaron al régimen de Bashar al-Asad de haber utilizado dichas armas contra fuerzas opositoras allí. Como ustedes recordarán mis queridos hermanos y amigos, dos días después, el 6 de abril, el presidente norteamericano Donald Trump ordenó a dos destructores navales en el Mar Mediterráneo disparar 59 misiles Tomahawk para destruir la base aérea de Al Shayrat de donde se presume partieron los aviones sirios. Los mismos dejaron caer bombas con el letal gas sarín, que ataca el sistema nervioso, produciendo una muerte por asfixia lenta y muy dolorosa. Las imágenes eran patéticas con pequeños bebés que morían entre un total de 80 víctimas.
La embajadora de los Estados Unidos ante la ONU Nikki Haley, acusó a Moscú de estar del lado de dictadores y terroristas que usan dichas armas. Haley añadió que una vez más quedó demostrado que Rusia hará lo que sea para evitar que el bárbaro Bashar al Asad no tenga que enfrentar las consecuencias por el uso continuo de armas químicas.
Nosotros preguntamos ¿por qué será que Rusia por novena vez en la ONU usó su poder de veto para impedir que Siria sea condenada e investigada a fondo por su presunto uso de armas químicas?; ¿por qué Moscú insiste en apoyar a un brutal dictador como Bashar al Asad, que sin escrúpulos ha matado a miles entre su propio pueblo en los últimos seis años de rebelión civil?
Mis carísimo lectores, como dijimos en el programa anterior, la palabra profética de Dios, no nos deja la menor duda, pues con claridad nos muestra que el interés verdadero de Rusia no es Siria sino Israel, para en un futuro no muy lejano atacar a Israel.
Es interesante observar que entre las naciones que acompañarán al Gog o gobernante ruso en la temeraria invasión a Israel (según Ezequiel 38 los versículos 5 en adelante) no está incluida Siria por nombre directo, pero se podría inferir que estará entre los muchos pueblos que se mencionan en el versículo 15 y que se unirán a Rusia cuando invada desde el norte.
Veamos a continuación cómo el presidente Ruso Vladimir Putin ha consolidado su poder político, y su influencia entre algunas naciones enemigas de Israel en el Oriente Medio. Nosotros sabemos a qué va a conducir todo esto, pues el Dios del cielo Jehová de los ejércitos ya nos lo ha revelado de antemano. En Isaías 46:10 él dijo: “que anuncio lo por venir (es decir lo que va a suceder) desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;” ¡Oh, gloria sea a Jesús!
Amable lector, con su Biblia abierta en Ezequiel capítulo 38, diríjase a “Sound Cloud” y haga click en el audio #2115 para escuchar el resto de este mensaje. Si lo prefiere, primero puede hacer click en el audio #2114 que fue la primera parte de este mensaje y luego escuchar la segunda. Es nuestra oración que el Señor le bendiga y edifique grandemente con su poderosa Palabra con la ministración del Espíritu Santo, en el nombre de Jesús.
